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E -enténces? Nos sucedera como al atrevido aeronauta que — é 4 media noche subiese en un globo de luz por los espa= F cios para examinar la tierra desde las alturas; él se ve- i ria entre muchas luces que le acompaiian y rodean ; y no ee veria en nuestra terrestre region mas que tinieblas. Asi ae sucede cuando parangonamos los tiempos del error con los nuestros; enténces vemos que toma un general ro- mano prisionera a la esposa del general vencido, y por un impulso de la razon natural, no solo no la toca, sino que la entrega 4 su adversario prisionero; y esta accion es pregonada por mil plumas de sabios como una cosa nunca visla, como accion de dioses. Preguntad 4 cual- -quiera de nuestros soldados, al ‘mas rudo de todos, si esta accion es herdica, y os aseguro que os dira que no; porque la ley de Dios, os dira, me prohibe usurpar el bien ajeno, y nada tiene que ver la vileza con el honor, pues por infeliz que sea mi contrario en el campo de ba- talla, y aunque caiga prisionero, no pierde jamas los de- rechos que tiene como hombre. ¢Cudnto ménos podra - perder los que tiene como esposo? Estonos dira cualquier combatiente catélico, con tal que observe los principios : que su Religion le prescribe: el Catolicismo puede pre- sentar casos semejantes 4 millones, casos que hoy no llaman nuestra atencion, por ser ya una cosa sabida de — todos. Ved si hay diferencia de épocas 4 épocas y de pueblos religiosos 4 pueblos indiferentes en religion. , Ab! Quiza hablaba de su propia patria y de los otros pueblos as el fildsofo de Roma cuando escri- bia lo que voy 4 decir: «Hubo tiempo en que vivian los hombres 4 manera de brutos, no decidiendo nada por Ja razon, sino por la fuerza. No se profesaba enténces reli- gion alguna, ni-se practicaba la moral, ni habia leyes para el matrimonio, no sabiendo el padre quiénes eran sus hijos, ni conociéndose los bienes traidos por prinei- pios de equidad. Asi, en medio del error y de la ignoran-

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