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nase 4 aquel pueblo en circunstancias dificiles, no sabia qué cosa fuese la verdad. Y sin embargo, cuanto acaecia en los momentos en que esta pregunta se hiciera, estaba demostrando hasta la evidencia lo que significaba esta palabra, su magica accion en las masas, y los resultados funestos cuando esta verdad es mirada con indiferencia por los mandatarios y por los pueblos. La verdad estaen dar & Dios y al hombre lo que & cada cual compete por derecho; 4 Dios, adoracion, sumision y obediencia; al hombre, amor y fraternidad; aquél es Dueiio y Sefior ab- soluto, y exige nuestra humillacion ante sus santas leyes; éste es nuestro hermano, y debemos profesarle el mismo amor con que afeccionamos nuestra misma persona. Esta esla verdad, y todo lo demas es mentiray error. Jerusa- len y su presidente, gpodian saber acaso qué cosa fuese la verdad? No, porque la miraban con indiferencia ; todo _ un pueblo se amotina, y en su revolucion frenética arre- — bata 4 un hombre que por tres afios no ha hecho mas que dispensarle favores; sin mas acusacion que su voluntad, piden que sea crucificado; y poniéndolo’en parangon con un asesino conocido de todos como tal, abogan por éste, porque muera aquél. El magistrado esta persuadido que aquel hombre acusado es un inocente; lo publica 4 la faz del pueblo, y 4 pesar de esto se sienta en su tribunal, declara con toda solemnidad la inculpabilidad del reo, y’ en seguida lo condena como 4 un malhechor infame. Estos hechos son ciertos, no sélo para los que tene= mos la fé divina, sino 4un para los que lean los fas- tos de la historia humana, pues fueron consignados en el Senado romano. ,Y qué vemos en ellos? Un hombre que debiera ser la personificacion de la razon y justicia, hecho un asesino y tirano, por desatender los dictame- — nes de la ley; un hombre que por no perder su domina= _ cion permite que prevalezca la iniquidad sobre Ja ino- cencia, que 4 ciencia cierta absuelve 4 un ladron y ase-
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