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© sea ach LAINDIFERENCIA RELIGIOSA COMO FUNESTA ALA SOCIEDAD, i Dicit ei Jesus: Ego sum via, veritas, et vila. Dicele Jesus: Yo soy la-verdad, la vida y el camino. (S. Joan., cap. xrv, vers. 6.) Cuando Jesucristo pronunciaba las palabras que me sirven de texto, no se dirigia 4 cenobitas que debiesen habitar en una gruta desierta, vestidos de cilicio y ali- mentados de raices silvestres, y sin tener otra sociedad que la de las avecillas del campo. Huablaba con hombres que se verian precisados.a tratar indistintamente con toda clase de gentes, tan pronto presentandose ante los. tronos de oro y mantos de purpura, tan pronto conver= sando en la choza desmantelada, aqui elevando una cate- dra en medio de un pueblo numeroso ¢ idiota, alli res- | pondiendo 4 cuestiones arduas en el seno de una asam- blea de sabios. «Yo soy, dice, el camino, la verdad y la vida.» Esta doctrina tenia por,objeto toda la humanidad, Reyes, Senados y pueblos; pues los Apéstoles estaban en- cargados de instruirlos 4 todos en los medios que habian de adoptar para hacer la felicidad del hombre en este mundo y en el otro. Es evidente; pocas horas despues de dichas estas palabras, amaneciera aquel dia memora- ble y espantoso en los fastos del mundo, dia en que los

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