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SERMON MORAL SOBRE LA -INDIFERENCIA EN RELIGION, COMO FUNESTA AL INDIVIDU.” (PARA EL DOMINGO TERCERO DE CUARESMA.) Sinon venissem, et loctitus fuissem eis, : peccatum non haberent; nunc autem ex- ' cusationem non habent de peccato suo. Si Yo no hubiese venido ni les hubiese hablado, no tendrian pecado; pero ahora no tienen excusa. (JOANN., cap. xv, vers. 22.) Cuando el pueblo hebreo, privado de Profetas y ex— tinguida su dinastia, sujetara 4 Roma su ominosa cerviz, sin esperanza de sacudir el yugo del despotismo extran- jero, un hombre extraordinario por su penitencia, su bautismo y sus palabras, empieza a recorrer las montafias de Judea y 4 excitar Ja admiracion universal: era Juan Bautista. La barbara esclavitud en que el pueblo gemia, la pérdida del cetro de David, el cumplimiento préximo de las semanas de Daniel, la aparicion repentina de Juan, hicieron impresion en el espiritu de los sabios de aquella republica, y sospecharon que acaso este hombre singular podia ser el Mesias, de quien esperaban victo- tias, laureles, libertad y glorias. Para cerciorarse, en— wian una solemne embajada, encargada de inquirir las cualidades de este personaje. «Quién eres tui?» le dicen. «Yo no soy el Cristo, contesta Juan, ni soy Elias, ni soy el Profeta; y para que podais responder 4 los que os en— wian, sabed que yo soy el anunciado por Isaias, aquel que debe preparar los caminos del Sefior y anunciar su llega- on

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