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‘ 196 El hombre fué criado para que adorase 4 Dios en es— piritu y verdad, y éste es el fundamento de su existencia moral. Ciertamente Ja erudicion que ostentan los sabios. de este siglo no debiera dar lugar 4 que saliésemos al combate contra ellos en este asunto; pero tales son los absurdos planteados en la sociedad moderna por esos hombres vanamente llamados sabios, regeneradores y fild- sofos, que, olvidandose los hombres de lo que son por su origen y de lo que deben ser por su fin, se han dedicado exclusivamente 4cuentos y fabulas, como profetizaba San Pablo sucederia en los ultimos tiempos del mundo; y no. es de admirar esta indiferencia universal que hoy reina, cuando veo que la filosofia de nuestra edad ensefa que una feliz combinacion elemental produjo los séres visi- bles, y 4un al mismo hombre, y que el terror fué el ori- -gen del culto de los pueblos, y que ingenios humanos, su- periores 4 los demas en conocimientos, fueron Jos autores. de los dogmas y creencias religiosas que tanto ennoble- cen al hombre; asi hablé la impiedad dogmatizante de aiios pasados, para preparar los caminos 4 una generacion indiferente como es Ja actual, haciéndola olvidar su ori- gen y su fin, para que viviese sin religion, 6, mejor dire- mos, para que conociese 4 Dios sin adorarlo, para que creyese en el Evangelio sin practicarlo. Mas empecemos & alacarla: gquién crié al hombre? Reflexione cada cual sobre su propia existencia, y por consecuencias las mas naturales, comprendera que debiendo su existencia 4 otro su semejante, ha de parar necesariamente en un princi- pio hacedor y conservador, dotado de un saber infinito; vera que el acaso ciego y sin raciocinio no es capaz de dar 4 luz el noble compuesto humano, cuya organiza— cion no es conocida todavia con perfeccion, despues de miles de inquisiciones hechas por los ingenios mis aven- tajados, y cuyas relaciones existentes entre la materia y el espiritu son superiores 4 nuestra comprension. Y de

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