BCCPAM000591-3-10000000000000

del verano ; otros presentan el repugnante aspecto de un Lazaro harapiento y ulcerado, teniendo que reclinar su do- lorido cuerpo en ladura piedra, y esperando que de casa del opulento caigan algunas migajas con que mitigar el hambre; aqui la esteva y el arado hieren en vano la dura pradera, que se resiste 4 la mano humana, sin quererla ensefiar su fecundo seno sino despues de haber visto re- gada de sudor la frente de su duefio; alli se ve una prodi- giosa muchedumbre que maneja la azada, el martillo, sin dar descanso4 su cuerpo, no teniendo tiempo ni para sa- Iudar al sol naciente, ni para mirarlo en su,ocaso, pues toda su atencion esté en el trabajo. Este es el estado de las tres partes y media de la humanidad. ;Cuanta miseria en unos! ; Cuantos afanes y trabajos en otros! ,Y por qué? Porque todos son pobres, porque todos aspiran, no tanto & enriquecerse , cuanto 4 no perecer entre las miserias que ocasiona la pobreza. ,Es decir que casi todos los hombres son pobres? Si, sefiores; la pobreza es el patrimonio uni- versal de la humanidad. No el pobre que yace postrado en duro lecho, no el proletario y labrador que pasan su vida entre los trabajos y fatigas, sino el sabio, el opu- lento , fué quien nos enseiié cudl era la condicion del hombre, cual su herencia y patrimonio. Job, el sapien- tisimo principe de la Idumea, nos dijo que «desnudo naciera del vientre de su madre, y desnudo volveria al ‘seno de la tierra; » lo que nos hace confesar que no hay hombre alguno que sea verdaderamente rico en este mundo, y por consiguiente no habria alguno verdadera- mente feliz, si hiciésemos consistir la dicha en las rique- zas mundanas. Pero 4un en medio de la misera condicion de los mor- tales, demos caso que existan hombres ricos ; demos caso que se conceda este nombre 4 esos hijos mimados de la fortuna, 4 quienes todo sonrie al parecer en la tier- ra. Nada les falta de cuanto produce la naturaleza é in-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz