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— 460 ’ da al lado de tu Hijo; inspira a tu siervo para que ensene Aeste pueblo cudl es la verdadera felicidad, cudl el ca- mino por donde.sube el hombre al apogeo de la gloria. Con la gracia de tu Hijo y tu poderosa mediacion, espéro arrancar del corazon de mis hermanos las preocupacio— nes que los detienen para llenar sus deberes de cristia- nos. Con tal que consiga esto, estan satisfechos mis de- seosy cumplida mi felicidad. Pidimoselo todos humilde- mente, saluddndola reverentes con el angel. Ave Maria. Cuando Dios crié al.hombre, lo adorné de todas las prerogativas que convenian 4 la nobleza de su origen, dandole ademas cuantos medios le eran necesarios para llegar al fin para que el Criador le diera 4 luz. Este fin, _ ora lo consideremos relativamente 4 Dios, ora con rela- cion 4 la criatura, es un fin recto. Dios, al dar sér al hombre, tuvo dos fines: uno esta en relacion con el mis- mo Dios, y fué éste el manifestar su omnipotencia, su sabiduria y su gloria; otro lo esta con el mismo hombre, y fué el de hacerlo feliz; este fin es universal, ni admite excepcion alguna; aqui no hay Rey, ni principe, ni va- sallo, ni sabio, ni rico, ni pobre, ni ignorante, pues en presencia del Criador, y en su voluntad de criar las cosas, hay la mas perfecta igualdad entre los séres de un mis- _mo género y especie; hombres que constan de un cuerpo - material y de una alma racional , espiritual 6 inmortal; hombres que, delineados externamente en la mente divi- - na, deberan existir en el tiempo demarcado por los de- cretos divinos; hombres que salgan 4 luz por la via de las leyes comunes y ordinarias , dotados de inteligencia — y Tazon para conocer 4 Dios y para amarloa fl y 4 sus hermanos: hé aqui la economia de la Providencia divina

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