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ie Be ‘Son de tal condicion las cosas humanas, que hay po- cas 6 ninguna que sean esencialmente malas, haciendo que sean nocivas tan sdlo dos causas, que provienen del mismo hombre viciado por el pecado; son estas causas: 6 el exceso, 6 el defecto. Siconsideramos uno por uno Jos ramos. de industria, los del comercio, los de prosperidad publica, hallaremos que estan fundados en principios los mas puros y en leyes muy sabias; entre tanto vere- mos que adolecen de muchos vicios, que pululan por todas partes los crimenes , que abundan el fraude, la mala fé, la avaricia, la hipocresia y laambicion. Se pregunta entdnces uno 4 si mismo eémo del centro de una cosa buena trae su origen tanta maldad, y la m 4s convincente respuesta acalla nuestra demanda. Abusa el hombre vi- ciado de.cuanto tiene entre sus manos, sea profano, sea sagrado, pues nada hay que no sea para él principio de ruina cuando quiere darle un sesgo torcido. Vaya un ejemplo. Cuando Dios mand6 a las aguas que envolvian todo este globo, que se reuniesen en un solo lugar, for- mando los mares, ,pretendia acaso que los hombres de un continente fuesen enemigos de los que vivian en islas" y paises lejanos? No; y para unirlos con relaciones de amistad , ademas del amor que inspira la identidad de origen y la semejahza omnimoda, instituyé el comercio de unos pueblos con otros. Pero entré el hombre 4 ejer- citarse en esta tarea, y de aquello que por su naturaleza era bueno, hizo una escuela de ayaricias y usuras. Recor- _ red, si os parece, una por una las instituciones sociales, ° . . ae . y encontrareis en todas un principio justo, pero que, como sucede algunas veces al astro brillante, se ve oscu- recido por densos nubarrones que le circundan ; hallareis © - yvicios y abominaciones hasta:en el santuario; pero vicios introducidos porque el hombre abusa hasta de lo mas di- vino. ;Tal es la triste condicion humana, que lleva los ha- litos pestilentes 4 cuanto toca con sus manos! Investigad sii aca cin le

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