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109 _ galteadores. Aprovechabanse de las muchas cuevas, que hay en los oteros de la Palestina, para descansar algun momento y tomar alguna corta refeccion, no entrando en lugares ni posadas, para no ser reconocidos ni notados de nadie; porque aunque iban con ellos muchos angeles en figura invisible, y llevaban consig‘o al que era la fortaleza de los angeles, el ca- mino, y la vida, queria 61 mismo salvarse de los peligros por los medios ordinarios, que sugiere la prudencia, dejando el - mérito de excogitarlos y de ponerlos en practica al Santo José y 4 su Esposa: quienes los observaban, condendndose con alegria 4 fatigas, vigilias, ayunos, y privaciones de todo género. De este modo llegaron 4 las cercanias de Jerusalén, | en cuyo radio era natural que creciese la cautela y pruden- cia, pues era alli donde residfa el tirano: mas, habiéndolo pasado con felicidad, enderezaron sus pasos hacia la ciudad donde habia el Dios recien nacido recibido los primeros ho- menages de adoracion, donde despues de haber descansado en el santo portal, renovaron sus provisiones de viage, para pasar con toda reserva lo mas peligroso de todo, que era desde Bethlehem hasta Rama, y descender 4 las llanuras de la Arabia. Era esta la ones mas peligrosa del camino, y tuvieron que hacerla, siguiendo los cauces de los torrentes y los va- lles profundos y himedos, para no dar con los muchos solda- dos que el tirano tenia en los confines ,con qué temor no pasaria la Virgen por tantos barrancos llenos de malezas, y al través de senderos frecuentados solamente de salteadores? ‘Dicese por tradicion piadosa, que precisamente cuando los santos esposos iban huyendo de la frecuencia de los cami- nantes, encontraron el camino ocupado por una manada de bandidos, que interceptaban el paso 4 todo viagero que catia en sus manos, exigiendo de éllo poco 6 mucho que llevase, 6 dandole muerte si resistia. Vieron estos que venia la pobre carabana, Iamdndoles la. ancion el andar humilde y pa- triarcal del santo esposo, que iba delante del jumentillo lle- vandolo del diestro, y cargando en sus hombres una alforja de viage: mas admirados quedaron al ver llegar 4 la Virgen Sa con una modestia, que jamds notaron en otra he-

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