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Ed ef i " | 4 i a 4 Gee particular es perfecto y acabado, pues la generacion natu-_ ral, por medio de la cual todos los hombres van en linea ree- ta 4 su primera madre, simboliza la generacion 4 la gracia, por la cual todos los justos reconocen por su madre 4 la no- ble y excelsa Sefiora que, en sentir de San Bernardo, tenia como en espectativa al cielo y 4 la tierra, cuando el angel del Sefior la pedia de parte de este el consentimiento, para dar vida humana al Hijo del Eterno, y empezar con su asen- timiento la gran obra de la salvacion del mundo ('). 1 Es digno de notarse, que este tipo es adversativo y de contrariedad en los efectos: porque la Virgen humilde, prudente y obediente, habia de sustituir 41a que fué orgullosa, altiva y temeraria; y la primera ma- dre, que no pariria sino hijos condenados 4 morir,.seria reemplazada por una, que daria 4 luz un Hijo que destruiria la muerte, y daria 4 todos los hombres la vida de la gracia, los salvaria del infierno y los llevaria4 la gloria. Lagrimas y tristeza son el patrimonio de aquella; gozo, justicia y santidad es el que tendra esta. Los padres han hablado bellisimamente sobre este asunto, siguiendo despues sus huellas los expositores de 1a santa Escritura. Véase lo que dice Teodoro de Ancira: «En lugar de la virgen Eva, que fué ministra dela muerte, es elejida la Virgen Maria, gra- tisima ‘4 Dios, y llena desu gracia para obsequio de la vida; Virgen com- prendida en el sexo femenino y sin tener la malicia de la mujer: Virgen inocente, incorrupta, sin mancilla, sin culpa, y santa en el alma y en cl cuerpo, como el lirio que crece entre espinas, no ensefada en los males de Eva. (Orat. in S. Dei Genitric. 11.) Mas explicito pone el contraste San Agustin, pues dice asf: «Por la mujer la muerte, por la mujer la vida; por Eva la muerte, por Marfa la salud. Aquella, corrompida, siguié al seductor; esta, integra, parié al Salvador. (De symbol: ad cathechism. lib. 8, cap. 4.) Se hallé la muerte por la mujer, y la vida por la Virgen: luego el mal vino por una mujer, mejor dicho, tambien vino el bien por — una mujer; porque si caimos por Eva, ahora estamos mas de pie por Marfa; por Eva fuimos hechos esclavos, por Maria somos libres; Eva nos quité la vida dejun-dia, Marfa nos did el vivir por una eternidad; Eva nos hizo condenar por la comida de un arbol, Marfa nos absolvié por cl ‘misterio de otro arbol, en el cual pendidé su Hijo como fruto de él. (Ser- mon, 1, n.° 3.) Innumerables son los textos de los demas Santos y expo- sitores, y para dar una idea de su doctrina en esta materia referiremos aqui las sentencias del Abad Ruperto de Tuy. Representa este sdbio al” Espiritu Santo hablando con la Virgen, y diciéndola: Levdntate, date prisa, amiga mia, paloma mia, hermosa mia. (Cant. cap. 2, v.10.) ¥ afade en segui- — da: Ti no te pareces 4 Eva en nada. Eva como una vibora, como una ene-
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