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‘ 118 los generales, deferencia y Tespeto de los sacerdotes, ‘Tique- zas sin nimero , consideraciones de los reyes circunvecinos, y por fin, cuanto puede halagar al corazon humano, todo ro- deaba al sucesor de David , que pocos dias mas tarde iba 4 oscurecer & cuantos reyes le habian precedido , sin que nin- guno de los que -sobreviniesen pudiese llegar 4 igualar su _ saber 6 4 superar sus glorias. - Considérese qué clase de g020 y satisfaccion inundaria el corazon de una madre, que veia 4 su hijo rodeado de tantas grandezas: porque en realidad, desde que los instintos de la maternidad pasan 4 ser una realidad en una muger, es indu- _dable que su primera aspiracion es la dicha, la grandeza y la felicidad de su hijo. Y es preciso confesar, que uno de los grandes favores que Dios nos dispensa, es ocultarnos nuestro porvenir y el de nuestros objetos queridos; y no dudemos que si, momentos despues de concebir, Dios revelase 4 una ma- dre que con el tiempo su hijo seria rey, y 4 otra que el suyo moriria en una horca, ni una ni otra llegarian quizds 4 dar hijos, pues la primera quizds moriria de gozo, y x Salomon, y una grandeza desusada lo enaltecia sobre todos oa los monarcas del mundo, hé aqui que sucedid en su régia morada una de esas escenas que son propias del amor ma- ternal, que encierra siempre en el corazon raudales de senti- a mientos generosos, y del filial, que sabe dar un justo valor. > a la solicitud de una madre por el bien de su hijo, y la col- ~ pede ma de una dicha inefable al demostrarla su agradecimiento. Deseosa Betsabé de cumplir los oficios de piedad hacia el principe Adonias, que la habia buscado para mediadora, de- ; terminé pasar al salon del trono, donde se hallaba sentado su hijo Salomon, el cual en los dias de su gloria y en su paci- fico reinado era el tipo mas acabado del Rey inmortal de los siglos. Franqued la reina los dinteles del régio aposento, y apenas el rey la vid venir, se levanté de su asiento, salié al encuentro de su madre, y la adordéd con profunda reveren- cia Nise contenté con esta deferencia, de que no hay me- moria en-los anales antiguos, pues dispuso que 4 la derecha t
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