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—195— siempre lleno de terror, acordandose de la veni- da de Jesus como juez de toda la humanidad, y le parecia que oia sin cesar el sonido de la trompeta quellamaré el idtimo dia d los muertos para que se presenten ante el tribunal divino. (1) jAh! sera tan terrible el rostro del juez, dice este Santo Doctor, que preferirdn los precitos las penas del infierno a la cara airada con qué los despedira de su pre- sencia. PRoOpOsITOS. Es decir que les mayores Santos se han conser- servado en el amor de Dios porque meditabar. dia y noche en sus juicios: y si lo temian como a juez, el amor que le tenian les hacia detestar el pecado, aunque no hubierainfierno, y el temor santo con que lo adoraban, les hacia humillarse co- nociendo su nada y su malicia, y pidiendo sin ce- sar la gracia, para no ofender jams al que ha de dar 4 cada uno segun sus obras. Si pensiramos continuamente en aquella terrible sentencia que el Juez supremo ha de pronunciar en presencia de todos los angeles y de todos hombres. ,Cémo era posible que viviéramos con tanta indiferencia, sin procurar aplacar la ira de Dios enando es (1) g Div. Hieron in Math. cap. 5, 14

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