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—182— blecido para que seas luz de las naciones, y seas mi salud hasta los confines de la tierra. (1) El pri- mer Adan no habia rendido al Ser divino la de- bida adoracion, humillando su entendimiento al divino, y dominando los deseos torcidos de su co- razon: mas Dios suscitard para si un sacerdote Jiel, que se porte conforme d su Corazon, (2) y por medio de su deseo de complacer 4 su Padre, hard que la justicia reine en los corazones, sobreabun- dando la gracia donde abundé el delito, y llevan- do 4 infinitos hijos 4 la gloria. Debiendo por tan- to 4 la indocilidad del corazon del primer Adan la muerte, y 4la rectitud del segundo la vida, jdudaremos ni por un instante 4 quien de los dos hemos de seguir en nuestras obras? El corazon del stibio esté en su derecha: mas el del necio en su izquierda. (3) PunTO SEGUNDO.—Como la rectitud de corazon consista en amar 4 Dios sobre todas las cosas, y desear complacerle siempre, haciendo su volun- tad y buscando incesantemente su gloria, es tan necesaria en cuanto hacemos, que viene 4 ser co- mo la luz que nos alumbra y guia para que no erremos. Si nuestras obras provienen de un co- razon sencillo y recto, son puras y agradables 4 (1) Isat. cap. 49. v.6. (2) Reg. 1.° 2. $5. (8 oy ee ( g cap. Ws (8)

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