BCCPAM000539-3-33000000000000

—157— humana y de la concupiscencia, sino cuando los siguiesen 4 pesar del dictamen de la conciencia y de las preseripciones de la ley de Dios. Pero, équién no vé en esta tristeza del Corazon de Je- sus el misterio dela reconciliacion del mundo aceptada y realizada voluntariamente por el Hijo de Dios? Antes que los judios se apoderasen del Justo para sacrificarlo, da principio él mismo 4 la ex- piacion del pecado, siguiendo para borrarlo los mismos tramites que adopté el hombre para co- meterlo. Si, antes que consumemos la culpa, la hemos consentido en el corazon, del cual salen los pensamientos malos, los robos, las blasfemias y los testimonios falsos. (1). Alli se alegra dnica- mente el pecador, no admitiendo mas ley, gue la fuerza brutal. (2) Alli se fraguan aquellos de- - seos impios, que el incrédulo quisiera ver reali- zados, para pecar sin remordimiento y sin temor, diciendo locamente 4 si mismo: no hay Dios, (3) 6 si lo hay, no vera nuestros desafueros. (4) jAh! Ni una sola ofensa de la santidad infinita se ha consumado, sin que haya sido precedida de la ma- licia del corazon que hadespreciado la ley divina: y como Jesucristo va 4 borrar todos los pecados (1) Math. cap. 15. v.19. (2) Sap. cap, 2.-¥,11, (3) Psalm, 13. vy. 1. (4) Ibid. 93. v. 7,

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz