BCCPAM000539-3-33000000000000

agi: pacio de tristezas, dolores y contradicciones né recorremos? Y jcémo las sobrellevariamos con resignacion, si Jesucristo no nos hubiera abierto el camino del cielo, recorriéndolo él el primero entre las zarzas y cambrones de las amarguras temporales? Esta tristeza de su Corazon es la que enjendra aquel gozo soberano, que tienen las almas justas en la tribulacion, en las persecucio- nes, y en la misma muerte, porque la gracia de Jesus las hace mirar siempre 4 la ciudad venide- ra que esperan. jAh! En cuanto Jesus ha queri- ' do ser tentado y atribulado, es poderoso para so- correr & los que pasan los trabajos de esta vida. (1) Punto secuNDO. Hay gran diferencia entre las afecciones del alma de Jesus y las nuestras: re- vestidos nosotros de una naturaleza herida por el pecado, sentimos, antes que la voluntad lo quiera, la impresion que hacen en nuestros corazones los objetos que nos rodean, viéndonos precisados & combatir tan pronto contra una tristeza mortal producida por la presencia de un infortunio, tan pronto contra una alegria loca, hija de la concu- piscencia, huyendo la voluntad de la primera, y abrazando con satisfaccion la segunda, sin poder triunfar de una y otra sino es con la gracia de Jesucristo. Pero no sucede asi al alma de Jesus, (1) Hebr, cap. 2 v. 18.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz