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—154— ma. triste hasta la muerte, (1) lo que equivalea afirmar que era tan cruel la afliccion que lo de- voraba, que moriria de dolor, 4 no sostener su vida con la fuerza de la divinidad. (2) jAh! ;Qué grande -es, qué honda, qué inefable la congoja que lo abruma! Mejor que el Profeta pudo de- cir entonces que las saetas divinas se habian cla- vado en él, (3) y quesu. Corazon se habia, contur- bado,y lo habian abandonado sus fuerzas, no es- tando ya con él ni la lua de sus ojos, (4) por ha- Uarse su alma lena de males, y su vida proxima al sepulcro. (5,) Pero, ya que no podemos comprender las obras misteriosas de la divinidad, debemos pensar que si Jesus se hizo voluntariamente victima de la tristeza, fué con el fin de devolvernos la alegria de la salud: porque la tierra es un valle de la- grimasdesde que el Criador dijo athombre que la regariacon el sudor de su rostro, no encontrando el fruto de sus fatigas, sino entre espinas y abro- jos; (6) cuando vemos esta luz material por pri- mera vez, la saludamos sollozando, y al dejarla para bajar al sepulcro, derramamos_ ligrimas amargas, y entre uno y otro momento, {qué es- (1) Mat. cap. 26. v. 38, (2) Id est, tanta est animf tristi- ia, quod nisi virtute divina preservarer, me perduceret me ad mortem. 8. Hilari. in Math. 26. (3) Psalm. 87.v.3. (4 Thid v.11. (5) Psalm. 87. v.4. (6) Genes. cap. 3. y. 19.

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