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—152— DIA DIEZ Y SIETE. Todo se dice como el primer dia hasta la si- quiente MEDITACION. TRISTEZA Y DOLOR DEL CORAZON DE JESUS. Punto primzro. Desde el primer instante en que se efectué la Encarnacion del Verbo divino, posey6 el alma de Jesucristo aquel estado de in- comprensible felicidad, que la resultaba de su _ union 4 la divinidad, y por efecto de esta union de la naturaleza humana 4 la persona del Hijo de Dios, hubiera sido tambien inmortal, glorioso é impasible el cuerpo, 4 no haber querido el mis- mo Dios tomarlo mortal y pasible, para asemejar- seen todo & sus hermanos y como Pontifice flel, ex- piar los pecados del pueblo, (1) Gozaba, pues, desde el momento de su creacion, aquella alma santisima de la gloria eterna, y veia 4 Dios cara 4 cara, escediendo en su comprension 4 todos los » @ Hebr. cap. 2. ¥- 17,

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