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—144— DIA DIEZ Y SEIS. Todo se dird como el primer dia hasta la si- guiente MEDITACION. LIBERALIDAD DEL CORAZON DE JESUS. Punto primero. Todo el género humano que- dé condenado por el pecado de su primer padre a la muerte eterna, habiendo renunciado 4 la vi- da de la gracia, a la libertad de hijo de Dios, y 4 la gloria sin fin. {Qué espectaculo tan ligubre! iE! cielo no ha de contar entre sus moradores un solo hijo de Adan? ¢Elinfierno que preparé Dios para los espiritus malos, se ha de llenar de hom- bres? 4Serd posible que quien voluntariamente se ha dado la muerte, no tenga virtud para pro- porcionarse una nueva vida? j;Ah qué desgracia! Niel hombre entraria en el paraiso, ni pudiera librarse del infierno, ni se grangearia una nueva vida, ni tenia derecho 4 ella. Fué por pura bon- dad del Criador sacado de la nada, y por una eleccion gratuita fué tambien dotado de bienes inmortales: y si Dios no hubiera querido abrir de nuevo los tesoros de su amor, {qué habria sido

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