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dad en su pueblo? El no es padre, pues es hechura de los que habian de ser Sus hijos : el pueblo no puede profesarle el respeto y la veneracion filial, pues es suya la soberania y por consi- guiente la superioridad : si hay hambres, si pestes, si calami- dades en el pueblo, {le importara mucho a quien no tiene con él sino relaciones de inferioridad? El pueblo, dira, es sobera- no, pues me ha delegado el cargo de llamarme rey sin serlo, pues no gobierno: y puesto que él es el soberano, cuidese él mismo, aliviese él mismo, y salvese él mismo en sus desgra- cias : yo no soy rey sino de nombre: el verdadero rey es el mismo pueblo; pues salvese a si mismo, y defiéndase él mis- mo, puesto que en él reside la soberania, la fuerte y la auto- ridad. Institucion mas monstruosa no puede darse: reyes sin cora- zon paternal , soberano que es subdito, pueblo sin vinculos de amor, nacion sin gobierno que lo ligue a ella con lazos sagrados, la fuerza sustituida 4 la conviccion, al amor, al carifio , a Ja ca- ridad: he ahi lo que ha traido al mundo la politica moderna de la heregia y del racionalismo. Asi se suceden sin interrupcion los _ Jevantamientos : asi se presentan con frente erguida los trastor- nadores del orden publico, y los que aspiran a subir y mandar, aunque tengan que formar el pedestal de su trono con montones de cadaveres. Antes de que apareciese en el mundo ese monstruo de la so- berania del pueblo, habia guerras de sucesion; pero nétese la diferencia de los molivos: en los pueblos donde existia la ley hereditaria al trono en linea masculina agnada 6 cognada, ha- bia guerras como diez: en los que exislia la ley de su- cesion masculina y femenina, las habia como quince: en Jos que era la dignidad real electiva entre principes y de princi- pes, las hubo como treinta, como acontecié en el imperio de Alemania y en el reino de Polonia; pero desde que se ha plantea- do el principio de la soberania del pueblo, se ha sembrado el

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