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— 242— exterior, de aquello por lo que se conocen los palaciegos. De estos dijo el mismo Cristo que llevan vida regalada vistiéndose — de habitos delicados *. Digase a un grupo de pastores que vi- ven entre las. brefias comiendo negro pan; 4 otro de gafianes que estan al. sol, desterronando tierra y alimentandose con un pobre polaje; otro de labradores , que estan apegados todo el aiio al arado, a la esteva, ala siega, y a todas las faenas dela labranza:; digaseles que son soberanos, y si nolo echan’a risa por lo ridiculo, lo tomaran por un sarcasmo. ; Magnificos sobe- ranos, podran contestar, cuando apénas nos alcanza de un dia para otro el pan negro que ganamos sudando 4 mares, y apé- _has nos cubrimos con algunos pafios toscos, y alguna vez con harapos viejos! ;Hase visto jamas que un soberano on pe- cho ni alcabala? En el terreno de las convicciones no onstonesa seliimania: _ por tanto la tal soberania en principio es una mera nulidad, una irrision, una farsa respecto del rey y del pueblo: en su ejecucion es una gran mentira para engafar al pueblo, y para destruir el principio de autoridad que viene de Dios , y sembrar la confusion mas horrible, mezclando lo divino con lo humano y usurpando todo derecho. Véase sind lo que ocurrid hace poco tiempo en esta misma Espaiia, cuando algunos hombres publi- caron el principio de la soberania del pueblo; formaronse jun- tas en todas las ciudades. dandose el nombre de soberanas , en las cuales lo que ménos entraba era el pueblo, y si algunos hombres ambiciosos de poder, revolucionarios é impios. ¢No se vié enténces 4 wna de esas juntas soberanas diciendo al Obispo de la ciudad; que en losucesivo no tuviese que acudir ai Papa para dispensar impedimentos, porque ella le daba poder. para dispensarlos?zNo se vid en algunos puntos. del, reino emplear las limosnas dela santa Cruzada en bailes, en fuegos artificia- les y en otras diversiones profanas , para celebrar la procla- * Mat. cap. XI. v. 8.

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