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— 229— . Yhay que decir otro tanto sobre’el estado actual del Indos- . tan: sabido-es a qué punto tan luctuoso habia llegado en aquella peninsula la civilizacion cristiana,, que el catolicismo habia intro- ducido en él : con las correrias salvages que hizo por sus costas. occidentales. el protestantismo holandés:,y con las guerras inte-. riores entre Ja Compaiia francesa ¢ inglesa, el catolicismo habia quedado como en ruinas. El Portugal, que pretendia tener el patronato de todas Jas iglesias desde el cabo de Buena Espe-. ranza hasta Pekin, ni pudo levantar catedrales, ni seminarios en’ ciudad alguna fuera de Goa, ni tuvo fuerza para sostener la re= ligion catdlica. Las ciudades y aldeas de Cochin, de Granganor, de Meliapur y de Malaca; no eran, ni son atin hoy dia, sino miserables aldeas, compuestas de chozas: debieron erigir en to- das ellas catedrales y seminarios, y nolo hicieron porque ‘no tu- vieron fuerza fisica ni moral para ello: nombraronse obispos’ para esas caledrales jamas fabricadas, quienes residian en Goa,: encargando el gobierno de sus didcesis a vicarios generales, y al fin todo quedé. abandonado por el trastorno general que pro- dujeron las invasiones de los protestantes, y las guerras entre las dos compafias y contra los muchos reyes que se dividian el imperio de toda la region, quienes «al a han sido wn casi todos. » Lastimoso era el estado de la India siaahiit soe: catlieba! viéndose sin sacerdotes: en la mayor:parte del pais, facilmente podian volverse protestantes , si no paganos , como por desgra-' cia habia sucedido con algunas familias. La supersticion idéla- tra no tenia quien , siquiera con el ejemplo y la palabra evan- gélica, la pusiera un dique, y los males habrian llegado a un extremo gravisimo, si la — caldlica no hubiera ase un remedio.. sth) 4 | - El gloriosa Pontifice Saad XVL envid al vais’ en til ochocientos treinta y siete, diez y siete vicarios apostdlicos, acompafiados de muchos sacerdotes, quienes se extendieron

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