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200— mes! obivis n> 9a ob ony (aginit e6t olaxow . zou <amsi asd ssp .betsodil seo ob vomefiiletss isk estelins © SAP vi09 , sigmt bald seo ob soldagy is apsilpronies!, - WPOL iT) Csvagroninset j opidasi 3 : poe b.“pol § dal iy. ‘eodvuusgian nf ob. ‘geoiroly: ¥ olgulansis “onsisaioei(l ob isivaqini olgibelo obsildng setedsi ahesifcoo ( sbhivr@d obie sidtd gapileiio soivilesque SP sup eiogh sup | ~ Conta diferencia hay en los ‘resultatlos de Ia politica que tiene por objeto el gobierno interior de tin pucblo, yen los qué pro- vieiién de'la ‘migma, cuando se contraca relaciones exteridtes con 0tr0s'teihios ¥ nidcionés! Tratase én 1a primera’Ue establéecr Yihalitener’ el drei; "por! dédirlo™asi, eh su” familia, miéntras la’ segunda se dirigé’ a coisetVar la’ paz Cott pueblos’ ‘extrafios. Los principios que han de dirigir la polilica ‘éhUiio! y otro caso son los mismos , pues no son jamas sino los que en- sefia 4 la razon natural la ley eterna: la misma equidad, la mis- ma justicia, el mismo respeto al individuo y 4 la propiedad, a la familia y a la religion, y las mismas reglas que ha de guardar un principe para conservar el érden publicoy privado en su pueblo, las ha de tener presentes, cuando ha de poner en juego los resortes de la alta polilica, para guardar armonia con otros potentados, y no dar lugar 4 que por su culpa, por sus indiscreciones 6 ligerezas desaparezca aquella, y se encien- dan guerras, desastrosas para quien las ei y para quien las acepta. Sathcde : Como la politica exterior puede iebbabiieas relativamente 4 otros reinos, a paises situados 4 grandes distancias y al modo de agregarlos al dominio de una nacion, examinarémos esta materia bajo esos tres puntos , aduciendo en prueba hechos au- ténticos, por los cuales se vera la distancia inmensa que hay en- tre la politica catdliea y la protestante.
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