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= 485 — Pero no es eso todo: unanimes los sectarios. tan solo en esos puntos capitales de insultar a la Iglesia, de ultrajar aque- lla unidad de fe, de pensamiento y de doctrina, que Jesucristo pidié tan encarecidamente a Su Padre que tuvieran sus Apds- toles y cuantos habian de creer en él por su predicacion *: unidos todos para atacar a la Iglesia catélica, en todo lo demas perteneciente a la fe, a la doctrina y a los sacramentos , todos son enemigos unos de otros, y no se entienden, como sucedia a los constructores de la torre de Babel, ni se entenderan jamas, En un mismo dia, a la misma hora, y en un mismo paraje donde se encuentren dos 6 mas predicantes, hay declaracion de guerra reciproca, y 4 las veces suele haber batallas de doc- trina, y hasta recriminaciones violentas. E] luterano alaca al calvinista, vy niega lo que éste cree: el presbiteriano tiene por absurdo lo que profesa el episcopal; éste tiene por vil y bajo al anabaptista : el anabaptista se mofa del cuaquero : el cuaquero de la Iglesia libre del escocés; y sucede lo mismo en las mil sectas de la llamada comunion protestante, Y he ahi, que un monarca que, por ley fundamental de su reino, tiene que to- lerar la predicacion del error, es testigo impasible de todas las negaciones en religion, y se ve precisado a aulorizar con su cetro protector que una secla niegue la verdad de la re- velacion; que otra se forje un Dios 4 su capricho, que otra diga que desde Cristo hastalos Hechos Apostélicos , todo es una mi- tologia homérica, y que otra constituya su culto en la evoca- cion de los espirilus, y por fin; que otra dé culto al demonio y asus salélites con el inaudito y descabellado fin de que aquel y éstos se conviertan & Dios y se salven. ;Puede darse mayor delirio? ; Puede inventarse mayor aberracion, que la de olorgar derecho al error contra el derecho divino? Pues esto es, en suma, lo que hace la politica protestante. ' Joan. cap. XVII. v. 24.

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