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— 483 Pero sea de esto lo que fuere, lo que mas’ nos importa saber es, cual es la causa publica, 6 digamos politica, dé la pulula- cion continua de tantos errores': és la lolerancia legal d@ todas las sectas, no’ por una’ necesidad social’, sino’ por wha'mera com placencia’ con’ el éFrét , no por efecto de wha necesidad ddven- licia que ‘Haya surgido de ciertas ¢ireunstancias , sino por ley fundamental dada para que et error adqaivra los mismos dere: chos que la’ verdad. Verémos én él siguiénte punto) que cnt la’ Vinee mma de la peice del ee. aol. La tolerancia legal del error, - Muchos'sofi' los males’ que hay et toda sdéiedail’, cualqtiie- ra que sea sw credtitia réligiosa: creer que , porque vi wh pue- blo’se profésa la’ religion’ catélita , to’ ha’de haber vitios y pa- siones! ¥ excesos coiitra la ley dé Dios’, seria déstonoter 16 que es la thiseria humana’, y cuales‘lag téndeticias' de la’ soberbia a arrojar (le solire'si’ él Yugo de? Seidr , aunque sea stiave y lige- ro. Pero entre ui pueblo catélico y dlro que no 16 68, la dife- rencia tiene que ser intiensa. Aquel tine un mayisterio /pu- blico, una‘autoridad permanente, una ley qiie lo coarla, lo que es mucho para evitar el desérden y la relajacion de cos- tumbres del individuo y de la sociedad: éste. no tiene mids magisterio , ni mas auloridad que 4 si mismo, y la misma’ ley no es para él una traba, pues la interpreta seguir se lo sugiere su capricho. Y esta es precisamente la indole peculiar del pro- lestantismo, cuyos resullaios han de st necesariamente el des- borde de los vicios, el’ desvario de las intéligencias, la confu-. sion’y el caos eb ideas’ religiosas, y la anarquia intelectual sin que nadie pueda restiluir el érden , pues lo impide el pactd que existe implicita 6 explicilamente entre él pueblo y el soberano, de tolerancia legal de toda doctrina, aunque estas se destruyan

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