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=o mostraban que estaban muy léjos de serlo. Algunos rastros ha- bia todavia del jansenismo en estos ultimos tiempos, aunque puede decirse de ellos, que eran mal vistos en general por el venerable cuerpo sacerdotal, que tildaba facilmente con el dedo a cualquiera que se deslizase en significar apego 4 aque— Ilas doctrinas subversoras, y huia del trato de los que tenian esa mancha. Los que hemos tenido la dicha de asistir al conci- lio del Vaticano, sabemos que, de casi todas las didcesis del Occidente, llegaban 4 los Obispos representaciones ealurosas del clero respectivo , que suplicaba 4 su prelado que hiciese publica y manifiesta su doctrina y el sentido general de sus fieles, de que el Vicario de Cristo era, como maestro y pastor universal del rebafio de Cristo, infalible en sus decisiones dogmaticas y en las relativas 4 los preceptos de la ley de Dios. El Concilio definié como verdad de fe , lo que lo era desde el prin- cipio; lo que habia entendido siempre la Iglesia universal, que era asi, aunque no lo habia declarado con una formula expre- sa, porque nadie lo habia negado en los tiempos antiguos y los de la Edad Media: y lo que era necesario ya definir con toda claridad, por haber atacado el magisterio del Vicario de Cristo todos los protestantes, y haberlo querido aniqui- lar los jansenistas con subterfugios, supercherias, cabilosi- dades y mil invenciones. La constitucion Pastor efternus, expedida por Pio IX. en diez y ocho de Julio de mil ochocientos setenta, did la herida de muerte al jansenismo, y ese dia, para siempre glorioso y memorable, fué el dia en que se le dié sepullura. ae Pero la influencia del protestantismo se extendié a todas las clases sociales, pudiéndose decir, que en este circulo obré con mas lentitud, aunque quizas con una accion mas podero- sa y duradera. La propagacion de las idéas de los herejes mo- dernos ha ido inficionando poco a poco a los principes y 4 los pueblos catélicos , como se vera por lo que dirémos ahora.

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