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— 198 — Clermont, para empezar la obra de las Cruzadas, y se vera cual fué siempre el propdsito que los Sumos Pontifices tuvieron en su corazon. Unanse, decia, contra los enemigos de la fe las armas de los cristianos, que tan injustamente se estén hacien- do guerra unos 4 otros. Hagase 4 Dios este servicio, para ea- piar las talas y saqueos, los incendios y homicidios, von que se devastan continuamente estos reinos cristianos por dispu- tas de pequeneces. Temamos de otra suerte, que el enemigo comun, del nombre, cristiano acabe de destruir la fe en aguellas paises, y s¢ eche despues sobre los nuestros *. Era, pues , el despotismo arbitrario de toda clase de prin- cipes , lo. que los Papas, y 4 su ejemplo los Obispos.en sus res- pectivas localidades , combatian con todo vigor, enseiandoles siempre la verdad y la justicia,, y amonestandolos que tratasen 4 los pueblos como padres, no como seiores; como, encargados del bien publico, no como duefos de los bienes de sus sibdi- tos ; como defensores. del inocente y sostenedores de la justicia, no, como, usurpadores violentos, ni conniventes a la maldad de otros. ¥ de esa manera, y a fuerga de estar predicando, ins- tando, amonestando y corrigiendo sin cesar, los reyes barbaros se amansaron, se civilizaron , abragaron la fe, y fueron vol- viéndose poco 4 poco padres de los pueblos, y, hasta resplande-. cieron muchos de ellos con virludes herdicas, que. los PONE ron en log altares. Con la misma firmeza combatieron los Papas de aquellos tiempos. el otro extremo del despotismo, que consiste en la usur- -pacion violenta y arbilraria por parte de los potentados de una autoridad, que no tenian, de ingerirse en el gobierno y adminis- tracion de las cosas sagradas. En ambos imperios, el de Orien- te y Occidente, se tradujo este despotismo, en un nombre ile- gitimo y bastardo, cual era el de derechos cesareos , queriéndo- © Apud Arduin, tom. VI. pag. 2." cap. 1724;
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