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Año 1795 409 hace, y cuánto me compadece su padecer! Dios le conceda el fruto de mi conversión, la más interesan- te y necesaria. Dígale V. que yo le ayudo algo, y que el otro día apliqué por ella la misa. Su Majestad la asista y la fortalezca y le conceda el fruto abun- dante que desea. Concluida la misión de la Coruña el 11 del pa- sado, nos vinimos aquí el 12 por el mar, descansan- do en casa de un tío mío hasta el 18, que empezamos la predicación y continué por 16 dias; tres mañanas prediqué al Clero y una al Real cuerpo de Guardias marinas; estos niños ó jovenes están (1) pervertidos hasta un extremoincreible, no sólo en las costumbres, más también en la religión; clamaban sus jefes por- que les dijese algo separadamente. Hícelo así y Dios se dignó darme claridad, libertad modesta y carita- tiva, fuerza, oportunidad y eficacia. No he sabido sus resultas; sólo he sabido, que muchos de ellos jun- tándose y hablando no sé qué, cantaban el Santo Dios así: Santo Dios; Santo fuerte; Santo Divino; lí- brame Señor de este fraile Capuchino. Del pueblo no he oido cosa especial. Aunque concluí el día 2 del corriente, nos mantenemos aún aquí; porque es tan continua la lluvia, los huracanes y el temporal, que ni por mar, ni por tierra podemos seguir para Oren- se, que es donde retrocedemos, porque las nieves de. no permiten ir ahora á Mondoñedo. Sólo aguarda- mos un día sereno para marchar, Algo nos dan que hacer estas gentes. He tenido una carta de Santiago censurando y notando de superstición y de pecado que deshonra la Religión, el uso de las cédulas de Ntra. Señora, () Estan, Este verbo no se halla en el original.
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