BCCPAM000535-7-25000000000000
A AS AxÑo 1794 403 siempre he procurado unir con la suya santísima y con respecto al fin á que nos envía. He procurado guardar silencio continuo sin de- jar de contribuir á lo preciso, trabajar aigo por la negación propia y por quebrantar mi genio, aun- que no tanto como debía, y proponerme me sirvie- sen estos días como ejercicios, singularmente los últimos diez ó doce. Hemos descansado tres días, uno en Villaviciosa, otro en Coimbra y otro en la ciudad de Oporto. La Divina Providencia nos ha deparado en todas partes, aun en las aldeas más infelices quien nos haya recojido y tratado con la mayor caridad y benevolencia, tanto más crecida la abundancia cuanto lo era nuestra necesidad, hasta hallar comi- das ó cenas regaladas, abundantes y exquisitas, don- de no podía esperarse. Mas para que todo no fuese prosperidad y gus- táramos algo de las penalidades de la vida apostó- lica, se dignó concedernos que en la noche del doce al trece del corriente, último que estuvimos en Por- tugal, después de habernos perdido en una sierra muy áspera, y llegado ya oscuro á una aldea yá pedirle al Sr. Abad nos hospedase en su casa por caridad, no se atrevió, por miedo de que fuésemos gente foragida, á darnos entrada en ella, ni aun que le viésemos y hablásemos; nos envió con un criado un bacalao, tres peros y un gran pedazo de pan de mijo, paja para dormir y también para la bestia; pero á nuestras instancias se movió un pobre hom. bre que estaba presente y nos recojió en su alber- gue, donde su larga familia nos recibió con sumo agrado, y nos trató con caridad en lo que permitía su infelicidad. ¡Dios se lo pague! Aquí nos hospedamos en el convento de Nuestro P. S. Francisco y por estar ausente el Sr. Obispo por f
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz