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388 CARTAS DEL BraTo DrEGO Correspondo á vuelta de correo á la muy apre- ciable de V. de 20 del que acaba, incluyéndole las dos cartas, aunque por mi mala letra no van en una llana, como V. me encarga y convenía: es casi na- da lo que he yariado en ella, Dios le eche su ben- dición, pues no hay espíritu, P. mio, para ver en las gentes tanta insensibilidad é indiferencia. Va también ese par de impresos que me costó lo que no es decible el formarlo. Para su seguridad me valgo del hijo que tiene V. aquí en el correo, que ha venido á visitarme. En el propio día recibí la que con fecha del 15 envió V. á Ronda y me remiten de Córdoba. La re- petición de sus padeceres me tienen en un conti nuo cuidado: Dios cumpla en nosotros su santísima voluntad, por eso siempre que hay tardanza ex- traordinaria en las respuestas de V, temo y viyo con zozobra. Aguardaba la de nuestra expedición!á Galicia sin inclinar con eficacia mi corazón á cos: alguna; pero luego que he leido la resolución de V., que venero como de Dios Ntro. Sr., ya la tengo firme para em- prender esta empresa, á pesar de los sentimientos de mi amor propio y de los malos ratos que se re- presentan. No dude V. que lo haré en los términos que me previene de llevar una mulita. Pienso ver al P. Miguel de Otura, á ver sl se atreve á acompañarme como lo hizo á Zaragoza, si no buscaré otro, y ya Ntro. P, Provincial me tiene concedido nos acompañe el mismo donadito que entonces, Los diez días de ejercicios son indispensables, y los haré, Dios mediante, antes del viaje, dándome V. su bendición. No puedo negar, P. mio, que los sentimientos que V. me pone del P. S. Bernardo son los mismos que debo, con otros, á la misericor-

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