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368 CARTAS DEL BEaro DreEGO Las criaturas y las tareas se lleyan todo el tiem- po, y soy tan ruín que para mí no hallo una hora ni menos un día. ¡Que será de mí cuando comparezca en la divina presencia, cargado de culpas y de infi- nita paja? De resultas de esto y en justo castigo, será esta indecible obscuridad para entender lo que me con- sultan y para responder á ello, aunque sean asuntos claros. No lo es la adjunta (1) y por lo tanto la re- mito á V., sintiendo indeciblemente acrecentarle sus tareas; más no tengo, P. mío, donde recurrir con mis ignorancias. Dios dé á V. paciencia con esta bestiecita tan sin domar. Ya estoy trabajando la carta de instrucción para un soldado etc., á que con el motivo de haber to- mado la casaca de voluntario distinguido en el Re- gimiento de Saboya un sobrino mío, la dirijo á él, satisfaciendo á su petición (2). En este mes me han dado cuatro sangrías, por- que con lox primeros baños se encendió mucho la sangre y la cabeza; después tengo en esto poco ali- vio, pero sigo sin novedad particular, á Dios gracias. Deseo que V. logre cumplida salud y toda felicidad y también se la apetecen estas sus nietas, que le dan sus expresiones, como yo para mí venerando abuelo y bendita hermana. Me repito de corazón á la obediencia de V., le 1) La consulta á que alude con la respuesta del Sr. Al- cover van insertas en el Apéndice. (2) Esta carta muy difusa, como que consta de 131 pági- nas, es un trabajo harto prolijo por las muchas citas y texto que contiene y que revelan la pasmosa erudición en el Bto. Los alientos que infunde á su sobrino y á cuantos la lean, para defender denodadamente los intereses de la Patria desmienten á los detractores de los religiosos, presentando- los como retrógados y perjudiciales á la Nación,

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