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Axo 1793 365 y artesanos, que perdían en un rato lo que no po- dían ganar en muchos días. Yo siempre el mismo, insensible, duro de corazón y más empedernido que las piedras; veo que aún no se ha mudado mi inte- rior para ser el que debo, y dejar de ser el que he sido. Verdad, que reflexionándola me hace conocer soy un Anticristo en mis costumbres, y sospechar si acaso seré del número de los precitos; mas con una insensibilidad que me asombra y me horroriza. ¡Ah, P. mío, que será de este monstruo de iniqui- dad, que por sus incomprensibles juicios permite Dios sobre la tierra? He oido que Valencia se ha le- vantado clamando la libertad como en la Francia; pregunto: ¿Si esto es cierto, deberé presentarme allá á trabajar para reducir á un pueblo que tanto amo y que tan dócil se manifestó á la predicación que allí les hice? Su respuesta de V. será el todo para mi resolución, en pedir la correspondiente licencia á mis Prelados. Varios sermones me piden que escriba para la prensa de los que he predicado en estos últimos tiempos; me es muy repugnante este trabajo; y pen- saba trabajar una carta ó breve instrucción á un sol- dado católico para esta guerra, y alguna otra cosa útil, según que me sea posible. Haré lo que V. me diga. Estas buenas nietas, aunque todas achecosas, se ofrecen á V.; y yo más que todos para cuanto pue- da servirle; le pido su santa bendición y sus oracio- nes mientras ruego á N. S. me guarde su vida mu- chos años en su santo amor y gracia. De V. su afectísimo menor hijo y siervo que más en Jesucristo lo ama y S.P. B. Fr. Dreco José Dx CÁDIZ. Mi P, y Sr. D, Juan José Alcover. | | | ob 4 ; pl fil a NA E ret RÍA ct A A

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