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358 CARTAS DEL BEATO DIEGO Recibí en Jerez la muy apreciable de V_ de 30 del pasado con el consuelo de asegurarme de su salud y de la buena noticia de estar ya libre del cura anima- rum en su Iglesia y digaidad; gracias á Dios por es te beneficio. Yo sigo substancialmente bueno, pues no me han repetido los malecillos con la fuerza que en Córdoba. He podido predicar 14 días de misión en la plaza, y diez mañanas en diversas partes, ó funciones, aunque no sin algún trabajo y cansancio de las entrañas, que conozco no pueden con tanto sin especial asistencia de Dios. Esta la he conocido no solo en lo material, de suerte que me aseguraban no se me conocía debilidad alguna, durante la pre- dicación, sino mucho más en lo formal, porque pre- dicando casi siempre con muy poca Óó ninguna preparación de asuntos, podía hablar largamente de ellos, con alguna oportunidad y moción. Mi interior seco, amargo y oscuro hasta el acto mismo de empezar, sin saber qué hacerme; clama- ba, me resignaba, me entraba en las Santísimas Lla- gas de N. Señor para unir con la suya santísima mi voluntad, deseos, intenciones, «. y á poco de empezar me hallaba algo acalorado para los demás y seco para mí. Del fruto poco puedo decir. Quedó establecido y empezado el Jubileo Circalar, que por algunos disgustos hace años que estaba sin efectos. Los dos Cabildos honraron al ministerio con sus respectivos honores. La ciudad acordó no pedir licencia para corridas de toros como se'Lo su- pliqué en la plática que hice á su Ayuntamien- to (1). Me aseguraron que un francés, acérrimo asambleista se había convertido en una de las tar- des en que hablé de las cosas de Francia. Dios haga (1) Para conseguirlo escribió el Bto. al Sr. Arzobispo una razonadísima Exposición que conservamos. M. 5.
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