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282 CARTAS DEL BraTo DIEGO y parte por los ajenos. Los míos repitieron, aunque no muy fuertes, pero me obligaron á dejar los ayu- nos desde la semana pasada Ya, á Dios gracias, me hallo mejorado, y desde que llezué aquí he logrado dormir, que avtes padecía muchas vigilias de. Los males ajenos, que me tienen aquí, y me detendrán algunos días, son los del caballe e. hermano mayor de esta señora de avanzada edad, y acometido fre- cuentemente de accidentes mortales, 4; pero lo que sobre todo nos llama la atención, es su ninguna dis- posic ión para morir, pues ni tie n6 hecho testamento, ni confesión general. Es sujeto á quien no se conoce vicio, pero uno de aquellos genios raros que miran la eternidad con sobrada indiferencia, se confiesan de oculto una vez al año, y piensan que nunca han de morir. Me he encargado de este gravísimo nego- cio, con la aprobación de mi P. Provincial y en él estoy ya empleado, trabaj: ando por reduc irlo á que se prepare, y ayudarle á ello. Encargue V. á mi hermana pida á Dios por esta necesidad, y la del otro hermano eclesiástico de la misma familia. Por ahora no ocurre otra cosa especial que par- ticipar á V. y así concluyo, con asegurarle le non tezco mil felicidades en las próximas P e uas, igualmente todas estas nietas le hacen á V. la propia expresión, como yo para mi venerable abuelo, y bendita hermana, á quien, si V. lo tiene á bien, dará en mi nombre la adjunta estampa. Mándeme V., P. mío, lo :que guste, déme su santa bendición y encomiéndeme á nuestro Señor, á quien ruego me guarde su vida muchos años en su santo amor y gracia. De V. su afectísimo menor hijo y siervo que más en N. Señor Jesucristo le ama y S. P. B. Fr. Dreao JosÉ DE CÁDIZ. Mi P. y Sr. D. Juan José Alcover.

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