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Año 1789 263 V.en el uso de remedios simples, que ahora son agua de chicorias cocidas, y escarolas cocidas en en- saladas. No obstante que V. me aconseja los baños por la convulsión y que me detenga hasta que lle- gue su tiempo, resuelvo el irme á Casares á dejar que pase la bulla de la feria, que es en este mes, y a evacuar allí algunos cuidadillos y luego volvermé á primeros de Junio, Dios mediante para dicho efec- to. Estas buenas señoras tienen dispuesto nos vaya mos al campo á una hacienda de un devoto eclesiás- tico empeñadísimo en ello, y me dicen que á sunom- bre ruegue á V. y le inste se venga á respirar algu- nos días con nosotros. Yo, P. mío, lo deseo con ansia, por v. y por mí, y así si algo vale con V. esta esco- ria de sus hijos, dénos el consuelo de venirse siquiera por quince ó veinte días, en que separado un poco de tan desmedida tarea, se recobre un poco, y dé vi.- gor al que se halla tan sin aliento. Me hago cargo de la aflicción de mi pobre hermana, y del cuidado que V. tendrá con su gravedad, pero puede reme- diarse con dejarle mandado, espere su vuelta. La respuesta la espero favorable, fundado en la suma caridad de Y. Quedo enterado en la obligación de pagar el voto de Santiago, y si logro nos veamos será este asunto, uno de los que tratemos. Es ciertamente cosa notable la repetición de los terremotos en Granada, pues, si no estoy equivoca- do, hace años que suceden en la ocasión que se tra- ta de que vuelvan Jas com: dias. Dios nos dé luz para conocer la verdad y su gracia para seguirla. A mi venerado abuelo ofrezco cuanto Soy y cuan- to puedo, y lo mismo á mi hermana. á quien por sus males y los míos no le escribo. Todas estas ni tas se ofrecen á V. y le piden conmigo su santa bendición. Mande V. P. mío, cuanto guste como dueño de mi ll A

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