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254 CARTAS DEL BeEaro DieEGO En la salud me reconozco ya casi bueno, de mo- do que rara vez me apunta algún ardor en el estó- mago. Por lo que si á V. P. le parece, volveré á las dos disciplinas diarias, que he reducido á una bre- ve porque así me lo dispuso en su última, Estas tres nietas siguen cayendo y levantando en sus habitua- les padeceres; se ofrecen á V. P. y le piden conmi- go su santa bendición. He oido que en Granada son muchos los enfer- mos que mueren del común y universal contagio de los constipados, y me tiene con sumo cuidado la sa- lud de V. P, y de mi venerado abuelo, Su Majestad disponga lo que sea más de su divino agrado. De la corte se dicen muchas cosas, y todas nos tienen por acá en expectación, con el deseo de ver su verdad y sus resultas. De los asuntos de Zarago- za no he vuelto á tener noticia alguna, ni de cosa digna de atención, por lo que concluyo repitiéndome á la obediencia de V, P. para que me ocupe en cuan- to guste; me encomiendo en sus oraciones, y ruego á N. Señor guarde su vida muchos años en su santo amor y gracia. Quedo su afectísimo menor hijo y sieryo eu N. Señor Jesucristo que $. P. B. : Fr. Dreao José DE CÁDIZ. A mi venerado abuelo y hermana, miles cosas. Mi P. y Sr. D, Juan José Alcover. t J. M, y J. Casares 2 de Marzo de 1789. Amadísimo y venerado P. mío en el Señor: éste sea siempre con nosotros. Amén. Aunque poco después de haber recibido la muy

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