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246 CARTAS DEL Beato DrEGO0 día, no me riña mucho por amor de Dios; pues ya sabe soy tan ruin que me meto luego en un pu- ño.(1) Esta Excma. Señora es digna de que enco- mendemos á Dios, sus graves asuntos y cuidados; ya le respondo con esta fecha, dándole las gracias y encargándole las dé á su Alteza. A V. las doy P. mío, por su favor y caridad con el pobre de mi ahijado, al que instruiré del tenor de vida exterior que tendrá si logra su lado y protec- ción de V., y de lo que interiormente deberá pro- curar para no desmerecer en adelante que lo pro- teja. El me parece bueno, dócil Ó6 por lo menos de mucho entendimiento, que sabe V. cuanto vale para todo. Veré si en ésta puedo incluir su forma de letra. La carta de Mallorca puede V. enviarla, pues me quedé con un tanto fiel de ella. La especie que V.' me apunta del P. M. Froilán la he leído este verano en los dos tomitos de su historia, y de ellos y la sentencia favorable que mereció su causa y de la ninguna censura que tuvieron ó hallaron los cali- ficadores dle Murcia,de Madrid, ó en cuantas oca- siones se calificó el caso, se infiere no hubo delito alguno en lo que hizo, máxime habiéndolo consul- tado con el Sr. Inquisidor General Rocaberti y de- terminádolo con su acuerdo y recomendación. Por esto digo, que por mucho menos estuvo el dicho P. en el tribunal, porque su caso no era digno de 1) Dale con la riña. Se conoce que el P. Alcover no se andaba con chiquitas, y que todo lo arreglaba á lo militar. ¡Qué diferencia entre las tiernas expresiones del P. Gonza. lez y las duras reconvenciones del Abad del Salvador de Gra nada! La verdad es que si el Beato no hubiera estado pro- fundamente cimentado en la humildad y á ciencia cierta no hubiese sabido que el P. Alcover debía ser su director, más de una vez hubiese dado al traste con dirección tan áspera y desabrida,

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