BCCPAM000535-7-25000000000000

j b | E Y he b Ñ 244 Cartas DEL Brearo DrieGO pagas ofreciéndome á padecer lo que su divina Ma- jestad guste y sea su santísima voluntad. Por Dios, P. mío, y por la preciosísima Señora que tiene V, en su cuarto, que me saque de este ahogo. (1) En este correo le escribo imponiéndole la “comunión diaria hasta que le avise, porque la he juzgado ne- cesaria para precaverla de las tentaciones de despe- cho con que alguna vez que ha tenido algo de éste la ha insultado el enemigo tanto, que ha estado pa- ra arrojarse desde un balcón. En fin, P. mío, en V. fío y por su medio espero el remedio de esta grave aflicción en que me hallo, que después de la falta de V., es sin duda la mayor que en el día puede sucederme. Ya ve V. mi confianza y por ella mi ruindad; yo me hallo con estu fuerte inclinación de escribir á V. con interior esperanza ó qué sé yo, de que no despreciará mi humilde súplica. De Madrid aun no he tenido respuesta; déme su santa bendición; mándeme lo que guste, y enco- miéndeme á N. Señor, á quien ruego me guarde su vida muchos años en su santo amor y gracia. De V. su afectísimo humilde y menor hijo que más en Dios lo ama y $. P. B. Fr. Dreao JosÉ DE CÁDIZ. A mi venerado abuelo y hermana mil cosas y oraciones. 1) La suma delicadeza de conciencia que tenía el Bea to la vemos reflejada en esta carta saturada de amargas hie- les. Creyó prudente reconvenir á la enferma, y se angustia sobremanera temiendo ser parte en la turbación que expe rimentaba su dirigida de cuya acrisolada virtud habló el Beato en cartas anteriores. Y luego nos revela el incendio de amor divino, que cuidadosamente guardaba en su. cora zón, cuando dice que saldrá á la paga de la deuda de la pa- ciente. Esto es sublime, digan lo que quieran, propio de héroes, que sólo se encuentran en el seno de la Iglesia £a- tólica.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz