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A 236 CArTAs DEL BEAaTo DIEGO letanías de los Santos con la Com:midad, bajo á de- cir misa, como hora más proporcionada para no impedir á la Comunidad. Concluida me vuelvo al coro á Prima y Tercia, sigo un breve rato para dar gracias, tomo el desayuno, que me da por caridad el Prelado, de un pozuelo de chocolate y me vengo á la celda á leer dos ó tres capítulos de la Santa Es- critura y escribir alguna carta, hasta las ocho que volvemos al coro á la sexta y nona y la misa con ventual. Acabado todo me vuelvo á4la celda á conti- nuar mi tarea de escribir que es interminable por las muchas cartas, y leer ó estudiar en algún santo Padre ó punto de teología dogmática ó de moral, al- ternando en los días de la semana. Después de comer me voy á la Iglesia á visitar los altares que tengo de costumbre y estarme allí como media hora y á las doce y media me voyá recoger hasta las dos que voy á Vísperas, vuelvo á mi estudio ó á escribir, voy á Completas y la ora- ción y sigo los actos de Comunidad y estarme en la Iglesia hasta las diez y media que me recojo á dor- mir, pues por no haber llovido no me atrevo á es- tudiar de noche. Esta distribución que, con acci- dental diferencia, me es común dentro y fuera del convento, escepto en las misiones, suele variar al- guna cosa aun aquí, según lo que ocurre; pero la apunto por si halla V. que corregir, me lo diga. Mi cuidado es aun estando fuera del convento no tener un rato ocioso; pero ahora con más razón, porque he creido que este tiempo me lo concede para mí la misericordia de Dios. Estoy sumamente gustoso en mi interior con esta total abstracción, en términos que, se dilata mi espíritu cuando entro en la celda después de haber estado algún rato fuera de ella, y lejos de cansarme este recogimiento me sirve de diversión y desahogo.

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