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192 CARTAS DEL Beato DrEGO tanto espíritu comunica á esta bestia (1). Se disipó la niebla, se huyó la desconfianza y se sustituyó la paz, la resignación y la esperanza. Quedo contentí- simo con que se cumpla así la voluntad de Dios. He leido la circular de la R. Sociedad de Zara- goza y me sirvió de motivo para pedir al Sr. haga su santísima voluntad en mí. De este asunto me di- cen de Madrid que la Cámara remitió la consulta á los Sres. capellanes de S. Isidro y éstos se excusaron de darsu parecer. El Ilustrísimo Sr. D. Alonso Ca- macho confesor del Príncipe, ha tomado este nego- cio á sn cargo expontáneamente; le escribí las gra- cias, y me ha respondido con expresiones muy par- ticulares. Su Majestad se lo pague. El Sr. Arzobispo de Zaragoza insta fuertemente sobre que se despa- che porque parecía querían sepultarlo en el silencio, Los ejercicios se han hecho ayudando Dios, y así no me he fatigado, aunque esta mañana escri- biendo el correo me dió un flatillo vertiginoso que pasó presto. Pasado mañana salgo para Málaga, mediante Dios á predicar en los días once y doce las fiestas de los beatos victorios y después voy en ánimo de hacer los ejercicios para los que pido su santa bendición. La piedra jaspe nos ha parecido muy bien, y si pudiesen alguna vez costearlo se avisará, ó nos val- dremos de la caridad y mediación de V. Van las (1) Confunden realmente los sentimientos de este hom- bre de Dios. Todo el mundo le siguo, todos le aclaman por santo, todos le tienen por sabio, se disputan los trozos de su pobre manto guardándolos cual oro en paño, como preciosas reliquias; se afanan por tocar la orla de su raido y anstero hábito; en pos de él corren los pueblos, la fama de su santi- dad y sabiduría cunde por todas partes; él es el único que se cree ruín y hasta perverso llamándose á boca llena bestia, bru- to que por dispensa anda en dos pies, ete. ¡Qué contraste tan maravilloso!

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