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== ? lo serás, y más, y más; pero cundo? Cuando Dios te suba de su bendita mano al Trono v havas padeci- do y obrado lo que de tí quiere. Ni pensar siquiera en dignidad alguna; resistirlas todas, y no cortar la ca- rrera de la misión, que es la que ahora conviene. Dícese aquí que vienes á predicar la Novena de Nuestra Madre del Carmen: por.si es así va esta por el R. P Corrector de ese nuestro Convento, sujeto muy sabio y muy mío. Siento tu débil fuerza y cansada sa- lud: me parecía que descansaras en Ronda y te dejaras de sermones aplicado á los pies del Señor para aprender á preduar. Yo, viendo mi poco alivio enla dispensa de mi cuarto voto, me entregué á su observancia y sigo en ella desde primero de Abril con alivio. Desde Mayo estoy en la asistencia de la del Casal, que hace seis meses hoy que está con toz violenta, cast contínuas ca- lenturas, repetidas sus graves tercianas, y lo peor cogt- do el corazón de temor de la muerte, queda oleada, aun- que tene alivio: hace mucha falta á los pobres. Qui- siera su vida, pero quiero lo que más le convenga: me ruega con ansia que ruegues por ella, y yo lo ruego. Leí la que escribiste á la Casa-Estrada, que ella no enten- dió niyo le he dado á entender, dime qué impulso movió tu pluma y que has entendido acerca de esa criatura; ella sigue muy aprovechaday sosegada, y hasta ahora, aun- que débil, buena. Saluda á mis nietas. Ah Fr. Diego de mi corazón! hijo de mi al- ma! qué confusión no me es ser tu padre, el más trresoluto Ministro del Altísuno e imgratísimo de los hombres? Si la diestra del Señor no obra en mí su virtud, mudando mi corazón, qué esperanza me queda después de 7o años (todos perdidos) de mi salvación? Si me sorprende la muerte, que la tengo olvidada, qué será de mí? ¿Que será, si hoy no puedo convertirme, porque cuando pude no quise hacer eficaces

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