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A Ñ po pa O IE E E q EI ti S -- ya nes y desatinos, huyendo de ellos, preparen sus corazo- mes con los deseos de tu regreso y se proporcionen sus es- píritus, para rendirse á la virtud de la palabra, que les anunciarás cuando vuelvas. Este es Dios, esta su Providencia sobre tí: rindete á ella y déjate conducir de sus impresiones. ¿Cómo te portarás en la visita del Provincial, pre- guntas? Como capuchino. No sabes cómo sees Capuchino verdadero? Ignoras las obligaciones de tu estado? No ves los abusos ó descuidos que marchitan la verde loza- nía de la regular observancia? Pues, embozando espí- ritu de dulzura y amabilidad, esfuerza la dicha de la vocación á tal Religión: propón los innumerables que han conseguido la eterna, llenando la de la vocación: desentiéndete directamente de los abusos y relajaciones más notables, y pondera indirectamente la obligación de evitar, para evitar el divino abandono, la más mé- nima inobservancia, porque por ella poco á poco, sensim sine sensu, se.umtroduce la mayor, y queda hecho uso común y estilo, lo que atendida la constitución, es abu- so, relajación ¿impedimento para la santidad. Ruega al Señor durija tu lengua, la acalore directamente y la en- dulce. Note dispenses en nada. Ora cuanto puedas, el primero en todo acto regular: el más afable trato con lodos; vean que les amas, y te amarán, orrán con gusto y conel aprovechamiento que deseas y debes de- sear Si el Superior se síntwere movido á hablarte, como lo espero, háblale con el más profundo respeto, repre- séntale lo que juzgue convenga con humildad, y pórtate con él como con Fesucristo, amándole, reverenciándole y oyendo con docilidad cuanto disponga en orden á tí y á tu comisión Esto quiere ahora Dios y por esto déjalo to- do por ahora. Qué te he de decir de la propuesta de Obispo? Fe- sús! Jesús! qué estorbo tan diabólico! Tú ahora Obts-

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