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El mayor cuidado que me traje fué el de la Princesa nuestra Señora, la quese quedó como se estaba, sin la resolución quenecesita y tan de veras le pedí á Nuestro Señor. Yo la amo cada d ia más, de modo que el corazón se me va por.su Alteza, Mepongo delante de Dios, yle digo que me la ha de dar, porque es mi hija de mi corazón y como mi propia alma. Esta grandísima fuerza de cariño interior que advierto, me hace pensar ó esperar que el Señor me ha de dar este alma; pues ya sa- be usted, que cuando así amo alguna criatura, es lo comun comunicársele Dios, y traerla á mejor vida; ayúdeme usted, Padre de mi alma, á pedir este favor y cárgueme usted para su logro de cuan- to quiera ó Dios le inspire. No hay remedio, mi Princesa la quiero yo, y ha de ser mia, pues para Dios, no para mí la pretendo. No puedo más por lo mucho que ocurre. Dé usted mis expresiones á todas esas Señoras é Hi- jas. No suspenda jamás el darme su frécuente ben- dición, que puesto á sus piés le pido; ni olvide el encomendarme á Dios Nuestro Señor. Mi alma y mi corazón con cuanto soy es de usted, cada dia con más verdad y eficacia; con la que continua- ménte ruego á Nuestro Señor guarde á mi amadí- simo Padre en su santo amor y gracia los muchos años que pued e y le deseo. B. S. M.de V.su menor, pero su más afmo. hu- milde hijo que en Dios lo ama, Si. Diego 3. de Cádiz.

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