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IIA en no apartarte de sus divinos piés, frecuentarlos, cuan- do legítimas ocupaciones del ministerio, no te separen de ellos? Acuérdate del débil carrizo de Jaen, y del hilo de oro que lo sostenía, y hacía que la multitud lo adma- rase. Carrizo débil eres; pero con el hilo de oro del cie- lo, con la oración humilde, agradecido, confiado, soste- nido, llenarás de pasmo á cuantos te traten y oigan, glonficando al que te ha hecho tal ministro. Un minis- tro lleno de viva fe en el que lo ha enviado, y vacío de sí, alienta la palabra que habla en él y por él el Señor, que á pesar de las amarguras de su interior, la endul- za, la suaviza, la dice como se la dan. Un ministro que sin temor de que se mezcle el profano, pegajoso, su- cio amor que tanto martiuriza, se insinue con el puro amoren los corazones de los que quieren tratarle para remedio de sus almas: Un ministro que prefiera á su descanso, á su quietud, y á su propi ejercicio de vir- tudes, la reina de todas en el servicioy aprovechamien- to de los próyimos; tal ministro necesariamente se ha de atraer la estimación, el aplauso, la multitud y la ad- amiración. Pero con qué la atraerá? Con lo suyo ó con lo dado por Dios? St con esto, sea toda la gloria del dador, y en él gloríate tú, y deja que glorifiquen á quien glo- rifican, conservándote túen paz y suavidad de trato, con los muchos que te honran, desean verte, etc. Insisto en que no descuides en cuanto puedas la ora- ción, sea como sea 3 se te dé, con tal que sea lleno de humildisimo deshacimiento de ti, y confadisima con- formidad con el divino beneplácito. De mortificaciones externas por ahora las que usas; pero si en la cuaresma la cabeza flaquea y el estómago se queja, una de dos, comer más hasta alimentarte con mayor cuidado, ó de: ¡ar con licencia los ayunos. Eres un sujeto vigoroso, en lomás fuerte de la vida; sano y trabajando (ímproba- mente), á beneficio común y gloria de Dios; y ¿con un pla-

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