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— 509 — + MJ Sevilla, Septiembre 12 de 1 781. Mi muy amado lujo Fr. Diego: el Señor nos dé á conocer su voluntad para seguirla, amarla y confor- mar en todo con ella la nuestra. Amén. El 9, á las diez me dió D. José de Rojas, anti- guo discípulo mío, la tuya con la carta edificante, re- comendándome la brevedad, y el 10 á las siete se la devolví leida, porque la esperaba por el P. Eusebro, como me lo habras prevenido. Está sin nota alguna, muy bien pensada, de mu- cho honor para el ahijado, edificación para muchos, y gloria para Dios. Aquino puede haber reparo en que se imprima, y está Rojas en sacar para mí una de las comisiones de los Sres. Jueces, porque el lance de la ciega no ha influido notablemente en los libertinos, aun- que su puerquísima y larga causa, leida á numeroso concurso, los conmovía algún tanto; así como su ¿mpe- uencia, conservada hasta la relajación al brazo secu- lar, puso á todo este grande y piadoso pueblo en. la mayor contristación y empeño con Dios, porque la con- virtiese. ¡ Qué día de amargura, al ver su insensibilidad y frescura, oyendo su causa! Qué esfuerzos los mints- tros por conservar su vida y su salvación, si hubiera hecho en tiempo oportuno la abjuración de sus errores! Quiso Dios que munvese y, sentenciada, deshizo la dure- za de su corazón; lloró, pidió confestón, detestó sus errores, publicó su perversa malicia, y después de ha- ber confesado en la cárcel con el P. Vega, que escogió de los cinco que éramos, salwó de ella, para ser quemada 65

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