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==. 495 Ya, según lo que te previene el Fxcmo. Prelado de Toledo, has de ir á las inmediaciones de la ( orte, y ya el que teconduce te vá preparando. ¡Qué Dios! Qué Dios para tí! Bendito sea de sí mísmo.Ese spíritu dul- ce, afable, ardiente, abundante y tranquilo que se te dió en Antequera es necesario, Para nsinuarte y en- señorearte de los de Toledo y sus únedia 10NCS;y ¿para qué? Fo te lo preve ndr Pe ) lo QUE ES INÁS cierto, Dios le lo prevendrá por mí. Para qui llegand: á la Corte la moticia de tu suave amorosa predicación, y que no eres de los misioneros que aterran, aturden y turban los an- dilorios, te soliciten, te pretendan, te manden ir á ella, esperando que no les hables sobre su infeliz estado, mi conbatas con valor la dominant. impiedad é trreligión. Sigue pues, la conducta de Dios, que estando allá, é mismo te inspirará lo que se debe hacer ¡O cuanto! ¡O cuanto! Como que es el campo de batalla. Ya la deseo, y desde aquí sostenerte. Pero hágase en todo la volun- tad de Dios La M. Zayas, me incluyócarta de otra de la Auro- ra y Divina Providencia, llamada Francisca de San Miguel, la que me rogó vuelvas á su dirección, porque no halla otro. Yo lo digo, pero no lo mando, antes. sí, que si la dejastes por no perder tiempo con ella, mando que sí no conviene, que no la admitas. Le respondo que se conforme etc. También escribo á mi nieta algún consuelo: tenlo tú, leyendo aquello de Santiago: Omne gáudium existimate fratres, cum in varias tentationi- bus incideritis. y déjate ejercitar. Nuestro V.P. Pe- rez, respondió dá uno que había sido descuidado en esa delicada virtud y era frecuentemente tenta- ao contra ella: Venga usted paciencia y sepa que esas son las cáscaras de granada que. hechan las mujeres en las legias, para quitar las manchas de

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