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NOTAS Bien se ve por esta carta que el anciano á pesar de sus 66 años y sus achaques poseía ese espíritu de Dios que obra con energía en el fondo, y suavemente en las formas. Enérgico es el fondo de esta carta, y su forma no puede ser mas suave. ¿Para que se te dijo, cuando sabes, Ca- puchino y misionero?.. ¿Para apetecer el descanso, repug- nar el trabajo, excusar tenerlo, descuidar la oración, y dejarte conducir de la desidia?.. Ah! si yo pudiera darte un bramido de mi corazón como de leoncillo á leo- nazo! etc. Del león se cuenta que cuando está más fiero y en- cendido en colera, si oye el rugido de un leoncito peque- ño, se calma de repente y se torna manso como una ove- ja; y así dice este bendito anciano que desea hacer con Fr. Diego para rendirlo manso como una ovejita á los piés del Cordero Inmaculado; y ciertamente lo hizo, pues el contenido de esta carta transformó el ánimo del Beato en la forma que el dice en la contestación. Y por cierto que al ánimo más adormecido lo despier- ta este arranque amoroso que solo brota del corazón de un padre ó del corazón de un santo. «Ten entendido que mientras vivas, quiera ó no quiera Fr. Diego José de Cá- diz, lo he de reprender, mandar, enseñar y conducir, no por él...... sino por quien me lo di'5% por hijo, etc.» Esto es ser director de almas! Y tener un director así es uno de los grandes favores que Dios hace á los que quiere santificar. Así lo reconocé y confiesa nuestro Beato en la que sigue; y yo añado, que sin la ayuda de este gran maestro, él no hubiera subido á tan alta santidad, y qui- zás hubiera desfallecido en el camino sin llegar á la cumbre de la perfección cristiana. DRM AE a e E

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