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¿serás tú aquel á quien esperan los combates que le he pronunciado, la derrota del libertinaje, la exalta- ción de la piedad, y para ello las persecuciones, los ul- trajes, los destierros, etc., y después con mucha gloria del Señor las satisfacciones, los respetos, los rendimien- tos y las coronas?,. ¡Ay hajo mio! sí, si, lo serás, y quie- re el Señor que lo seas; no te dejará, no te despedirá, te conoce, conoce lu auseria, penetra el fondo de tu co- razón, sabe que lo amas, que zelas su honra, que deseas que lo amen todos, que oyes su voz en la del que (sea el que sea) te dió por guía, lo aprecias, lo veneras, lo amas; pero ha querido que conozcas lo que por tí eres, y lo que serías dejado de su mano. Vuelve en tí, ensancha ese pecho, para que se dilate ese corazón que llena el Amabilísimo de Fesucristo en el sacrificio sacrosanto: con él y el non dimittam te nisi benediceris mihi, dicho con” atrevida, pero amo- rosa confianza, está tu remedio, y ese usarás, porque lo mando yo, pues que Dios lo manda. Y porque así me lo inspira, quiere y quiero que beses los piés á tu com- pañero, y le ruegues que te gobierne en todo, porque es tu zrascible un bruto, sin freno ni sujeción. Tambien quiero que prediques con resolución, dejado á Dios, y sin reflexión alguna de siestoy amargo 6 dulce, sí hay frutos ónó, sies por mi causa, etc. Déjate, váciate, cré- gate y cuando puedas escribeme los efectos de esta; y tem entendido, que mientras vivas, quiera ó no quiera Fray Diego José de Cádiz, le he dereprender, mandar, en- señar y conducir, no por él, aunque tiernamente lo amo, sino porque lo amo en quien ama y deseo amar en él y me lo di6 por hijo para lo quesabes, y has esperimenta- do en tantos años. Vuelvo á decir, hijo de mi corazón, que te sosiegues, ores, dejes y obres según se te inspire. Bravo sida me ha dicho: sospecho que mandaría á su Exma. el or iginal y esperará su orden, para dar-

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