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— 463 — Sevilla Marzo 10 de 1781. $ J. M, J. Sean en nuestras almas, para que nos enseñen á amar al Amabilísimo, y llenar en todo su divina volun- tad. Amén. Mimuy amado hijo Fr. Diego: Deseaba la que re- cibí del 2 de éste d que no respondí el 6, porque el 4 en que la leí, estaba con dos copiosas sangrías, á causa de una plenitud, que estrechó mucho, pero tengo conoct- do alivio, y desde el 7 digo misa, sirvo la clase y confe- sonario, sin embargo de que 66 años influyen mucho en la debilidad que quiere desmentir mi genial deseo de servir á los muchos que usan y abusan de él. Me enga- ña el corazón *y me suele costar caro, porque cuando la cabeza se queja quedo para poco. La tuya con tanta tá- rea, ¿no es regular que se encienda, se canse y te ejer- cite? Pero, hijo mío, haber aprendido otro oficio. El que te dió ese, y quiere ser servido de tí en él, sabe lo que ha de hacer contigo. Aguanta con todo el cuerpo, y arda ella,si el corazón arde,como debe arder porquesea conocido, servido y amado el que se sirve de tí (cuando lo merecís- te?) para que los pobrecitos pecadores, nuestros herma- nos, lo conozcan, lo sirvany lo amen. Sin embargo, co- mo tú tambien eres sujeto en quien tu caridad debe te- ner uso, me conformo conque escuses (si grave motivo no lo exigiese) la tarea del confesonario, ampliándola en los sermones y pláticas que dices, y no ocupan poco. En cuanto á mortificación de ayuno, etc., haz lo que pue- A

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