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— 462 — tuvieron aquí las mismas fatiguillas y miserias que todos. sentimos! Con ellas podemos agradar á Dios y hacernos también santos, con tal que vivamos en continua lucha con esas miserias, como ellos vivieron hasta conseguir la victoria definitiva. Aquí habla el santo de otra corrección que deseaba hacer en el sermón de la Magdalena y que tampoco se hizo, como puede verlo cualquiera en la página 341 del tomo 1.” de sus obras, donde está el pasaje que cita en esta carta. Habla también de los sermones que estuba predi- cando en la ciudad de S. Fernando, y dice: los jue- ves predico á las religiosas de la enseñanza que hay aquí, y son muy ejemplares. Dichosa comunidad, que tal elogio mereció de un santo! Estas religiosas son las de la Com- pañía de María, de cuyo convento salieron los que tie- ne la misma congregación en Jerez y Sanlúcar de Barra- meda. En este último y en el de S. Fernando he predica- do varias veces, y puedo asegurar que, después de un si- glo, dichas religiosas, siguen mereciendo el elogio que de ellas hizo nuestro Beato Diego, porque en realidad son muy ejemplares y lo consigno gustoso aquí como prueba de la estima en que las tengo. Por último advertiremos que el original de esta carta como sucede en varias del Beato Diego, va quedando ilegible por lo descolorido de la tirita.

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