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— 442— NOTAS Grande debía ser la rabia que el infierno tenía con- tra el Beato Diego, si fué cierta-la visión de su ahijada, mencionada en esta carta; ¿pero que puede todo el infier- no contra el alma que no quiere ofender á Dios y tiene á éste de su parte? El Señor es mi auxiliador y yo des- preciaré á mis enemigos, cantaba el Profeta David; y lo mismo podemos decir todos llenos de confiauza en la bondad de Dios. Otra vez hace mencion aquí nuestro Beato de su pro- yectado viaje, y con candor infantil dice á su director que si supiera lo delos prodigios de Jaen, yaselo hubiera dicho.También le manifiesta el temor que tenía de encar- garse de la dirección de un buen sacerdote del Puerto y la pena de no poder adelantar la obra que traía entre manos por falta de salud. Cuando esta carta llegó á poder del P. González, éste se hallaba enfermo, con una fluxión ála vista, razón por la cual tarda casi un mes en contestar,como se vé por la fecha de la que sigue:

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